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Táctica

Con la táctica decides antes del saque inicial cómo juega tu equipo. Mediante la matriz táctica puedes establecer distintos ajustes para cada momento del partido – defender una ventaja, presionar al ataque.

Orientación

La orientación regula cuán ofensiva o defensivamente juega tu formación base (deslizador, izquierda = defensivo a derecha = ofensivo):

Muro defensivo · Contraataque · Cauto · Normal · Ofensivo controlado · Ofensivo · Todos al ataque

Lo ofensivo desplaza buena parte de la potencia defensiva hacia el ataque – más presión y peligro de gol, pero más vulnerable a los contraataques. Lo defensivo hace lo contrario. En el medio tu equipo juega equilibrado.

Contraataque

Si tu equipo juega a «Contraataque», los porteros con las habilidades Despejes/Saques se benefician más (su bonus de salida de balón cuenta ×1,5).

Esfuerzo

El esfuerzo fija la intensidad. Más esfuerzo aumenta el nivel de la alineación (desde unos −20 % en el mínimo hasta +10 % en el máximo), pero cuesta desproporcionadamente más frescura: a pleno esfuerzo baja más del doble de rápido. Si la frescura y la condición están muy bajas, el bonus se desvanece.

Intensidad

Más intensidad mejora las entradas y el nivel del centrocampo y por tanto crea más ocasiones – pero también aumenta el riesgo de tarjetas y lesiones. Los jugadores con un alto juego limpio son amonestados con menos frecuencia.

Cambios

Puedes hacer hasta 5 cambios por partido. Elige el minuto y los jugadores que salen/entran (solo jugadores de la alineación). Los cambios por lesión se realizan automáticamente.

Matriz táctica

Para la orientación, el esfuerzo y la intensidad marcas en la matriz todos los momentos del partido en los que debe aplicarse el ajuste – así puedes gestionar una ventaja defensivamente o atacar una desventaja ofensivamente.

A qué prestar atención

No hay una única configuración «óptima» – adáptate al rival y al marcador. Un esfuerzo a tope constante devora la frescura y al final te cuesta puntos.